La corteza terrestre está continuamente en movimiento por efecto de las fuerzas sísmicas y tectónicas. Estas fuerzas producen fallas, fisuras, grietas…, que son discontinuidades o fracturas en las rocas del subsuelo; estas alteraciones pueden estar presentes en cualquier lugar bajo el terreno en el que nos encontramos. Cuando esto pasa, las partes del terreno fracturadas ponen en contacto superficies de naturaleza diferente, y pueden también formar cavidades subterráneas.
En la vertical de estos fenómenos emanan (por la ley de mínima resistencia) todo tipo de energías procedentes del subsuelo, fuertes radiaciones gamma e incluso gases radiactivos (como el radón).
Las fallas geológicas disminuyen la energía vital del ser humano que se encuentra en su vertical entre un 20% y un 30% de media.